La diversidad es un aspecto reconocido por todos y recogido en las legislaciones educativas, pero no todos los conceptos sobre la misma están construidos de acuerdo a lo que realmente representa la diversidad. Cuando hablamos de diversidad, no sólo debemos centrarnos en las discapacidades o el alumnado inmigrante, sino que la diversidad alude a la diferencia y diferentes somos todos.
Desde el ámbito educativo se plantean términos como la normalización de todo el alumnado, la inclusión, la equidad...pero en muchas ocasiones y bajo mi punto de vista, todos ellos se quedan tan sólo en el papel.
Como dice Muntaner (2010, p.6) "las escuelas han demostrado su ineficacia y sus limitaciones propias de enfoques clínicos (basados en diagnósticos y etiquetas) y de especializaciones (compensatoria...) que nos llevan a la discriminación".
Nuestra función como docentes debe abarcar a la totalidad de nuestro alumnado, considerando sus características personales, pero no para remarcar sus necesidades, o lo que no pueden hacer, sino para ofrecerles los apoyos necesarios para que tengan las mismas posibilidades que los demás.
Así mismo, cuando queremos atender a esa diversidad nos centramos en cambiar a la persona o las características que les hacen ser distintos, pero ....¿esa es la solución? En el siguiente vídeo nos muestra de una manera directa y sencilla, que nuestro planteamiento para cambiar a la persona es erróneo, ya que lo que tiene que adaptarse es el contexto y eliminar las barreras que de una u otra forma, impide al alumnado desarrollarse de manera integral y con las mismas posibilidades que el resto de sus iguales.
Muntaner, J.J. (2010). De la integración a la inclusión: un nuevo modelo educativo. En Arnáiz, P.; Hurtado, Mª. D. y Soto, F. J. (Coords). 25 Años de integración Escolar en España: Tecnología e Inclusión en el ámbito educativo, laboral y comunitario. Murcia: Consejería de Educación, Formación y Empleo.